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¿Peligro de tragedia producto del nuevo diseño del espacio aéreo?

Me permitiré complementar esta columna periodística con citas ysentencias de personajes ilustres. Comienzo con una (que es anónima ydel dominio popular) que reza: “Nunca desafíes a alguien que no tienenada que perder, que al perder todo también perdió el miedo”. Esto viene a cuento de una oposición política en México queha caído, en su total extravío, en un franco estado de desesperación, delo cual escribió Miguel de Cervantes que está última “es el mayorpecado de los hombres, por ser pecado del demonio”. Y así pues, ante su inconmensurable y grosera ambición, que es esta es“el estiércol de la gloria”, como lo dejó asentado Pietro Aretino,escritor italiano renacentista.

Ante las circunstancias políticasactuales, no se debe tomar a la ligera los alcancesdel poder corruptor del dinero que tiene la oposición, máxime de partede algunos poderes fácticos que, por cierto, son los titiriteros de lospartidos políticos hoy opositores al gobierno en funciones y que son yacapaces pues, ya de cualquier bajeza paraintentar frenar, o quizás ya tan sólo vengarse, de la afrenta quesupone que un líder político le haya abierto los ojos al pueblo y, porende, puesto en su contra.

Puntualmente me preocupa sobremanera queutilicen la actual coyuntura de transición entre diseñosde espacio aéreo en el valle de México, por la ya puesta en marcha delsistema aeroportuario metropolitano (AICM, AIFA, Toluca) para, ya nodigamos utilizar en contra del presidente los incidentes y dificultadespropios de la consolidación del nuevo diseñodel espacio aéreo, sino de plano, inducir perversamente alguna tragediaaérea, de proporciones dantescas por definición con miras acapitalizarlo a favor, que ya se dieron cuenta cómo impacta una grandesgracia de ese tipo, con la acaecida hace un año en elaccidente de la Línea 12 del metro de CDMX. Algún infiltrado en lossistemas de control de la navegación aérea que provocase algo tan grave,no es algo descabellado, menos resulta imposible que no haya pasado porsus enfermas cabezas.

Verónica Malo Guzmán escribió de Mudanza al AIFA: el fraude

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