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Un voto por la democracia

El proceso democrático es dinámico y siempre perfectible. Avanza de manera gradual y por momentos acelera y da saltos de gigante.

Apenas hace un siglo estrenamos la elección directa de presidente de la República, luego de casi cien años previos de elecciones indirectas que facilitaban el acceso o la permanencia en el cargo, según lo mostraron Antonio Lopez de Santa Anna o Porfirio Diaz.

Acaso hace algo más de medio siglo que las mujeres al fin pudieron votar y ser electas a cargos públicos. Solo a lo largo de los últimos 3 decenios se pudo garantizar su presencia en congresos y ayuntamientos mediante cuotas y equidad. La paridad en todo es del año 2019 y continua avanzando, no sin violencias que lamentar y desterrar.

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